Pensado específicamente para los gatos
Los gatos no son perros pequeños. Tienen necesidades fisiológicas, psicológicas y médicas propias, y merecen una atención adaptada a su naturaleza. Por eso hemos creado un área felina completamente separada del resto del centro, donde el ambiente está diseñado para reducir el estrés y facilitar una exploración más tranquila.
Desde la sala de espera hasta la hospitalización, todo el circuito del gato es independiente. Sin olores de perros, sin ruidos perturbadores, con un entorno pensado para que tu gato se sienta lo más seguro posible.
Lo que incluye nuestra área felina
- Sala de espera exclusiva para gatos, separada de la zona canina
- Consulta equipada con material específico para felinos
- Hospitalización independiente con temperatura y luz adaptadas
- Revisiones, vacunaciones y desparasitaciones
- Diagnóstico de enfermedades crónicas frecuentes en gatos (insuficiencia renal, hipertiroidismo, diabetes)
- Seguimiento de patologías a largo plazo
- Cirugía y anestesia adaptadas a la fisiología felina
- Atención de urgencias con protocolo específico para gatos
El estrés en el veterinario afecta al diagnóstico. Un gato estresado puede mostrar alteraciones en la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los análisis. Reducir ese estrés no es solo una cuestión de confort — mejora la calidad de la exploración y la fiabilidad de los resultados.
¿Con qué frecuencia debe ir el gato al veterinario?
En gatos adultos sanos recomendamos al menos una revisión anual. A partir de los 7-8 años, cuando entran en la etapa senior, aconsejamos revisiones semestrales para detectar a tiempo las patologías crónicas más frecuentes en gatos mayores.